¿Puedes darte una buena vida con lo que ganas como prostituta? Es decir vacaciones, viajes, salidas a lugares caros, o comprarte muchas cosas que te gusten.

Creo que es hora de dejar de alimentar esa tendencia que divide a las putas en mujeres vanidosas que solo quieren comprarse bolsos caros y mujeres sacrificadas que tienen a cargo cinco hijos, dos perros y un gato. Entre esos dos estereotipos estamos las personas que simplemente vamos haciendo y en realidad nuestra vida es un poco de todo. Las prostitutas somos personas con mil intereses diferentes y la «buena vida» que podamos darnos a veces depende de cosas que ni siquiera están bajo nuestro control. La prostitución no funciona en un mundo idílico y el clasismo, machismo, xenofobia y transfobia nos condiciona a todas a la hora de trabajar. Además de los mil asuntos personales que cada una carga en su mochila. El trabajo sexual es para muchas mujeres con problemas de salud mental la única forma de conseguir ingresos sin la presión de una rutina o de rendir cuentas a terceros.

Pareces una chica inteligente que podría trabajar de cualquier cosa que se propusiera. ¿Por qué haces esto?

Las trabajadoras sexuales son las mujeres más admirables que he conocido. Si dejarais de cosificarnos podríais ver que la creencia de que solo una mujer idiota elegiría ser puta, es como mínimo ofensiva. Por no decir machista, retrógrada y putofóbica. Ser puta no significa convertirnos en un cuerpo inerte, nuestro trabajo es más complejo que simplemente abrir las piernas y mirar el techo. Las compañeras independientes tenemos una pequeña empresa a cargo en la que necesitamos conocimientos de marketing, branding y atención al cliente, además de todo lo que implica ser tu propia jefa en un mercado muy competitivo y estigmatizado. Y tanto las autónomas como las que trabajan en agencias o prostíbulos, requerimos de inteligencia social y emocional para que nuestras citas no sean un desastre. ¿Por qué este tipo de habilidades no se valoran? Si crees que solo existe un tipo de inteligencia, aquí Ter te cuenta cosas que necesitas saber. No infravaloremos a las putas, cobramos por algo que se nos ha inculcado a dar gratis porque las opciones laborales que nos ofrecían se nos quedaban cortas, y lo hacemos porque inteligencia no nos falta a ninguna.

La única duda que me surge es, dada la naturaleza sexual de tu trabajo, ¿cómo haces para poder tener relaciones con gente que no te pone nada? Tanto físicamente como mentalmente.

Siempre he dicho que lo que a mí me pone de mi trabajo es el contexto y que el físico de la otra persona —o la historia de su vida— no me interesa porque lo importante es la actitud y el respeto en la cita. Pero pongámonos en el caso de que no puedo elegir a mi cliente y no estoy de humor para trabajar pero lo tengo que hacer igual porque me cobran el tofu y la leche de soja.

El sexo no es lo mismo para todas las personas. Se tiende a separar las experiencias sexuales en placenteras o traumáticas, cuando a veces son situaciones tan irrelevantes como tener que sonreír durante horas a una persona mal educada porque estás de cara al público representando a una empresa y no puedes tratarlo con todo el odio que quisieras. Para algunas es más agotador psicológicamente estar ocho horas diarias limpiando que follar con alguien que no nos gusta durante una hora y sacar lo que otros ganan en varios días de curro. Porque ese es el tipo de opciones que tenemos las prostitutas, trabajos feminizados en los que a nadie le interesa si disfrutamos doblando ropa todo el día mientras nos ponen a todo volumen la canción del verano en bucle. Tenemos que dejar de imponer nuestra visión del sexo en los demás. Puede que las putas no disfrutemos sexualmente siempre con todos nuestros clientes, pero puede que eso no sea un problema para nosotras y al final del día, es nuestra decisión.

En tu web pone que haces mamadas con condón. ¿Puedo pagarte más para que lo hagamos a pelo?

La única razón por la que aceptaría cambiar mis condiciones de trabajo bajo la insistencia de un cliente, es porque literalmente estoy en una situación extrema. ¿De verdad quieres ser el tipo de hombre que se aprovecha de la vulnerabilidad de otras mujeres?

Cada una de nosotras marcamos las condiciones en función de lo que necesitamos, lo que queremos o lo que podemos hacer. Estamos hablando de un sector en donde no falta variedad en precios y experiencias, insistir para que alguien en concreto baje su tarifa o haga una practica sexual que ya te ha dicho que no quiere hacer, deja claro un interés de abuso de poder. Estos son los hombres que hacen que cualquiera considere el abolicionismo, porque no están buscando disfrutar de la compañía de alguien, buscan imponerse y maltratar. Tenéis una responsabilidad como consumidores de no perpetuar conductas machistas y de que nosotras trabajemos con seguridad. No es aceptable que manipuléis nuestras condiciones de trabajo a vuestro interés. Las tarifas no son negociables y la experiencia sexual en la cita se pacta entre todos los implicados. Y si una mujer te dice que no, es que no también cuando esa mujer es puta.

Cuando sales de fiesta y ligas con algún chico, ¿te lo llevas a casa o piensas que es mejor que pague? (Espero no ofenderte, de verdad, no se cómo plantear la pregunta).

Para contestar esto deberíamos imaginarnos a una Natalia diferente viviendo en un mundo paralelo en el que sale de fiesta y liga con chicos. Como hacer esto es un poco ridículo, voy a adaptar la pregunta a mi personalidad y a contestarte que cuando conozco personas fuera de mi trabajo no voy con mis tarifas por delante.

Las relaciones en el trabajo son muy diferentes a las que tenemos en la vida privada. Sí, las putas también follamos fuera del curro y cada una es un mundo a parte. Conozco compañeras en relaciones monógamas, heteros o lésbicas, que no se relacionan con hombres fuera del curro. Están quienes buscan activamente experiencias en la vida privada o que tienen intereses en encontrar parejas con cualquier tipo de acuerdos. Y luego estamos las que sentimos una pereza inmensa para ligar, se nos da fatal y directamente no lo hacemos. Cuando eres una trabajadora sexual, y una persona antisocial, estás acostumbrada a que las relaciones estén pactadas y se te pague por tu tiempo, ligar con alguien nuevo es un esfuerzo sin garantías de éxito. Pero tu pregunta me suena más a «si te encuentro de fiesta y nos gustamos, ¿me vas a cobrar?». Pues si lo que buscas es lo que ofrezco en mi web, desde luego que sí.